dimarts, 22 d’abril del 2008

Diari de pràctiques 21-4-08

En aquesta pràctica visionarem tres videos que parlaven de un trastorn relacionat amb una preocupació obsesiva per el físic: la vigorexia. Aquesta enfermetat implica una adicció a l'activitat física (especialment a la musculació), aço provoca que els vigorexics realitzen un exercici físic excesiu, amb l'objectiu d'aconseguir un desenvolupament muscular exagerat perquè si no ho fan es senteixen dèbils. A aquesta obsesió hi ha que afegir-li un trastorn en l'alimentació que es fa patent en una dieta poc equilibrada on la quantitat de proteines i carbohidrats es exesiva, mentres que la quantitat de lipids es redueix.

Com hem dit aquesta obsesió está relacionada principalment amb la musculació ja que busca un desenvolupament muscular fora de lo normal que en ocasions també inclueix substàncies dopants, aleshores podríem dir que ¿el esportistes que pràctiquen culturisme pateixen tots aquest problema obsesiu perque tots busquen un cos amb una musculatura sobrenatural?

Aquesta obsesió per aconseguir una apariencia musculosa i corpulenta amb l'entrenament obsesiu, ¿es pot comparar amb l'obsesió en el entrenament i la preparació que pot tindre qualsevol esportista que tinga opcions d'aconseguir una medalla olimpica com per exemple les joves "xiquetes de la gimnàstica rítmica?

15 comentaris:

Anònim ha dit...

Generalmente, podemos decir que todos los culturistas padecen este problema psicológico, aunque no hay estudios que soporten la idea, si que hacen referencia a comportamientos comunes que tienen esta serie de personas que se obsesionan con desarrollar cada día más la musculatura corporal, aún sabiendo que puede ser contraproducente para su salud. Esta serie de comportamientos que presentan son:

•Obsesión por un cuerpo musculoso, pero al extremo, ya que aunque ya lo haya conseguido, su visión esta tan distorsionada, que frente al espejo sigue viéndose débil.
•Distorsión de la imagen corporal
•Baja autoestima
•Entrenamiento con dedicación compulsiva y casi exclusiva, dejando de lado otros asuntos y eventos de orden social, laboral y cultural.
•Adicción a la báscula
•Tendencia a la automedicación
•Dieta muy alta en proteínas, en la mayoría de los casos la dieta va complementada con productos anabólicos y esteroides.

Este comportamiento puede ser asociado a chicas de gimnasia rítmica que pretende conseguir una medalla en los Juegos Olímpicos, porque generalmente presentan esta serie de trastornos, aunque también hay que comentar que los entrenadores/as tienen mucha culpa de que esto ocurra, ya que la presión a la que están sometidas estas deportistas hace que se obsesionen por una dieta equilibrada y por mejorar su rendimiento mediante la obsesión de un cuerpo perfecto, ocasionando muchas veces enfermedades tales como la anorexia o bulimia.

Comentario realizado por:
Alfredo Alandes Alfonso

Anònim ha dit...

En primer lugar quisiera definir vigorexia, "La Vigorexia es un trastorno caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal ..."

Respondiendo a la pregunta, que ya se realizó en clase, en mi opinión, creo que si es comparable en parte. Creo que cuando algo se convierte en obsesivo, se conviente en una enfermedad. En el cual dedicas toda tu vida diaria a ello, sin tener a nadie ni a nada en cuenta. Como dice la definición, obsesión es "Idea afecto, imagen o deseo que aparece en forma reiterada y persistente y que la persona no puede alejar voluntariamente de su conciencia. Tiene un carácter compulsivo".

Creo que esa obsesión por ganar una medalla, es comparable a tener un cuerpo extremo, ya que solo piensan en conseguirlo, estar a tope, al máximo, si hace falta tomar algunas sustancias, etc...

Un saludo,
Rebeca Bautista Sánchez

nolmar ha dit...

¿el esportistes que pràctiquen culturisme pateixen tots aquest problema obsesiu perque tots busquen un cos amb una musculatura sobrenatural?

Quiero pensar que no, aunque observamos diariamente como los deportistas que practican culturismo tienen más posibilidades y tasa de incidencia de desarrollo muscular de forma sobrenatural, por lo que ya no nos debemos de plantear si es cuestión de los deportistas o de la disciplina deportiva, considero que es la disciplina deportiva la que hace poseer este trastorno obsesivo compulsivo conocido con el sobrenombre de vigorexia, además de todo ello estos trastornos se dan más en deportes de tipo individual que el colectivo, supongo que será al factor social que se pierde en el primero.

Ya sabemos de las secuelas y connotaciones que posee la vigorexia, como ha mencionado nuestro entrañable y buen amigo Alfredo, la vigorexia se caracteriza por una enfermedad asociada a la identidad corporal en la que te ves de dimensiones reducidas cuando exactamente es lo contrario, además de la baja autoestima, y consumo hiperproteico para alimentar a la musculatura entre otros de los que ha señalado el compañero.

¿es pot comparar amb l'obsesió en el entrenament i la preparació que pot tindre qualsevol esportista que tinga opcions d'aconseguir una medalla olimpica com per exemple les joves "xiquetes de la gimnàstica rítmica?

Considero que sí, ya que toda obsesión desmesurada la podemos encuadrar en patologías que te producen ciertos trastornos, unas enfermedades de tipo psicológico como la vigorexia tendrá unas repercusiones dada la particularidad del hecho y otras obsesiones como las deportistas de gimnasia rítmica tendrán otras bien distintas como el control del peso mediante báscula, alimentación estrictas, modelo corporal esterotipado, entre otras.

Por Noel Olcina Martínez

Pau Badal ha dit...

Nosaltres com a futurs llicenciats en EF hem de promoure una activitat física orientada al benestar. A més, l'objectiu de l'assignatura és aquest. Hem de fugir de senyals que adverteixen l'exercici obsessiu (Devís, 2000) quan s'interposa el perfeccionisme a les formes normals d'entrenament, quan el joc perd l'element de diversió, quan les expectatives son desmesurades, quan l'única cosa que importa és guanyar, encara que xafes el teu propi germà.

Per tant, el culturisme a l'igual que la majoria d'esports quan entra la competitivitat pel mig, els riscos elevats de lesions és converteixen com obsessions d'on no és complicat escapar. L'esport es converteix en una droga. Hem d'educar a a persones integres, amb autonomia pròpia, que sàpiguen moure's i elegir per si mateix allò que consideren que més els satisfà a nivell físic, mental i social.

Anònim ha dit...

Bajo mi punto de vista, se podría decir que todos los deportistas que practican este deporte en particular, tienen una cierta obsesión por el cuerpo perfecto, porque las medallas y los triunfos se basan más concretamente en esto, no es como un atleta que su objetivo es hacer una cierta marca aunque su físico no sea especialmente espectacular.
Pienso que la obsesión mientras no sea excesiva no está mal y no es perjudicial, ya que pienso que en todos los demás ámbitos y deportes o simplemente actividades existe en ocasiones este grado de obsesión. Imagino, por tanto que dentro de este grande grupo de deportistas habrán algunos que realmente les afecte esta obsesión hasta un punto preocupante y otros que la tendrán más controlada, o al menos así piensan ellos...
Respecto a la otra cuestión mi opinión es que me parece igual de preocupante las excesivas obsesiones referentes a otros deportes, así como el atletismo, natación o gimnasia que al culturismo en sí.
Pienso que cualquier atleta o deportista que anteponga un deporte o acividad en su vida y que todo lo demás gire en torno a ello, es algo que no lleva a nada bueno. En el caso de las gimnastas tienen verdaderos trastornos fisiológicos, psicológicos algunos irreversibles, además de saltarse una época biológica en si vida.
Por tanto pienso que este tipo de enfermedades no se deben catalogar sólo a los deportistas de culturismo sino a todos aquellos que convierten un deporte en obsesión llevando así a lo que empezó por una afición en una enfermedad, en ocasiones muy peligrosa.
Beatriz Vivó Deltoro

Anònim ha dit...

Personalmente, pienso que ningún tipo de obsesión es recomendable, puesto que esto esclaviza a las personas impidiéndoles vivir libremente.

Soy consciente de que afirmar esto es fácil, pero reconozco que conseguir que una persona salga de sus obsesiones no lo es tanto.

Considero que la obsesión por conseguir un determinado cuerpo, como pueden ser los videos obsevados en la práctica, podrían compararse en cierta manera a la obsesión de determinados atletas por conseguir medallas olímpicas.

La vida evoluciona, y cada vez más se exigen unos resultados mayores en cuanto a nivel de rendimiento para poder conseguir una medalla. En mi opinión, pienso que cada persona es libre para decidir si quiere formar parte de esa obsesión o no, de entrenar durante muchas horas al día o no hacerlo.

Considero que en esta vida hay muchas formas de ser feliz, y existen una gran cantidad de cosas que podemos hacer para ser felices. Pienso que cada uno es libre de elegir lo que debe hacer con su vida, pero nosotros, como futuros licenciados, debemos abrir los ojos a los deportistas actuales como a los que piensan dedicar su vida al deporte, debemos mostrar todo lo que les puede ocurrir tanto positiva como negativamente, y una vez ellos son conscientes de esto, que tomen sus propias decisiones.

Respecto a la obsesión por un determinado cuerpo, opino que la belleza está en los ojos del que la mira, considerando que todo el mundo, cada persona, tiene algo que vale la pena. Como futuros licenciados, pienso que al igual que anteriormente he explicado, debemos mostrar todas las ventajas e inconvenientes de las actividades que realizan, y una vez hecho esto, que tomen sus propias decisiones.

Vicente Bertó Costa

Anònim ha dit...

Como ya han comentado mis compañeros y no hay necesidad de profundizar más: la vigorexia es un trastorno. Es un trastorno de la persona que la sufre, esa persona no se ve bien, no se agrada, su cuerpo no lo ve como su imagen mental lo desea, y cada vez va a ser más exigente con su físico, es un problema de la persona, es un problema que lo provoca la sociedad pero que el vigorexico lo interioriza y pasa a ser un trastorno mental, con esto quiero decir que la vigorexia es un problema de la persona, que con ayuda necesitará solucionar.

En cambio, en la mayoría de los casos, ¿hasta qué punto una niña de gimnasia artística sufre estos mismos síntomas?. No creo que una niña de 14 años sienta lo mismo que una persona con vigorexia, es cierto que entrena duro muchas horas al día, es cierto que su cuerpo no ha de llegar a unos extremos muy poco saludables, pero no creo que el objetivo sea el mismo que el del vigorexico.

En primer lugar, porque la persona vigorexica busca mejorar su cuerpo, entrenar su cuerpo es un medio pero también un fin, en cambio una deportista de gimnasia rítmica utiliza el cuerpo como un medio, pero no como un fin, pues su objetivo es conseguir una medalla.

Otra diferencia puede ser también la edad, cuando eres una niña de 12-13-14 años con aspiraciones a medalla, tus padres y tus entrenadores suelen marcar tus pasos, suelen orientarte, en el mejor de los casos, y casi obligarte, en el peor. En cambio la persona vigorexica, aunque sí influenciada por la sociedad, no tiene a nadie que se beneficie de su cambio físico (por regla general).

Por todas estas cosas, creo que aunque hay una relación entre la vigorexia y la gimnasia rítmica no se han de entender como iguales, porque no lo son. Mientras que la vigorexia es un trastorno del individuo, los casos en los que las niñas son manipuladas para dedicar enteramente su vida al entrenamiento para la obtención de una medalla es un problema, muy grave por cierto, pero no un trastorno.

Por: Marcos Fernández Tárraga

Anònim ha dit...

Como ya he manifestado con anterioridad en este foro considero que casi cualquier deporte de alto nivel es contraindicado en lo que a la salud se refiere.
Un ejemplo clarísimo y en el que se ve este factor es en el libro de la gimnasta expuesto con anterioridad en este foro en el que se observa que el deporte de alta competición no es compatible con la salud.
Los culturistas utilizan numerosas sustancias para conseguir cuerpos para ellos esculturales, y nunca se ven lo suficientemente grandes o voluminosos (según expresan ellos)
José Luis Bravo Atienza

Anònim ha dit...

Según Gisele Amaya Dal Bó, 2005, la vigorexia es un trastorno mental que no es estrictamente alimenticio, pero comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y una distorsión de la imagen corporal. Se caracteriza por una adicción a la musculación que aparece normalmente en hombres que se obsesionan por conseguir un cuerpo más y más musculoso mediante el ejercicio físico excesivo. Los que padecen esta obsesión por verse musculosos se miran constantemente en el espejo y se ven menos músculos de lo que realmente están. De manera que invierten una cantidad de tiempo exagerado en el gimnasio para realzar su figura y aumentar la musculatura, además de ingerir sustancias ilegales como esteroides y anabolizantes lo que genera graves problemas de salud. Este problema suele afectar sobre todo a los hombres, y no tanto a las mujeres.

Estas personas suelen poseer una personalidad muy característica, similar a los que padecen otras adicciones: tienen baja autoestima y muchas dificultades para integrarse en sus actividades sociales habituales, son introvertidos y rechazan o les cuesta aceptar su imagen corporal.

Aunque existen explicaciones biológicas a estos trastornos (desequilibrio en los niveles de serotonina y otros neurotransmisores del cerebro), los factores sociales y educativos influyen enormemente. Se puede decir que las características de la vigorexia están asociadas con la baja autoestima y a una no aceptación de su imagen corporal, pero la principal razón es la adicción-obsesión al ejercicio de forma que la persona pone a prueba constantemente su cuerpo sin importar las consecuencias.

Bibliografía:

1-http://www.efdeportes.com/efd99/vigorex.htm

2-Muñoz Sánchez, Rosario y Martínez Moreno, Amelia. Ortorexia y Vigorexia: ¿nuevos trastornos de la conducta alimenticia?

Guillermo García Gabaldón

Cristina ha dit...

Tras informarme un poco más a fondo sobre la vigorexia, puedo expresar mi opinión diciendo que no creo que sea comparable ni justo colocar en el mismo lugar a un deportista de élite y a un enfermo mental. Digo enfermo, sin ningún aspecto peyorativo, todo lo contrario. Según la definición de la OMS, salud es el estado de perfecto bienestar físico, psíquico y social, y no sólo la ausencia de lesión o enfermedad.
Las personas que padecen este trastorno psicológico, como en este caso, han de ser tratadas como enfermos psiquicos bajo un tratamiento multidisciplinar, centrándose sobre todo en terapias cognitivo - conductuales destinadas a modificar la autoestima y la imagen corporal que tienen de ellos mismos.
Un deportista que lucha por conseguir una medalla, dedica su vida en cuerpo y alma hacia una meta, entrena, cuida su alimentación, etc. no se le puede considerar un enfermo, es un trabajador. Entraría dentro de la definición de salud que he citado anteriormente y no hay otro tratamiento mejor para curar a esas personas que conseguir aquello por lo que tanto han luchado.
Si es cierto que todos los extremos son malos, pero precisamente los deportistas de élite que deben ser estrictos con cada gramo de su cuerpo, no pueden hacer tonterías con las dietas ni con el sobreentrenamiento porque los resultados empeoran y se alejan de conseguir los resultados deseados.
El reto lo tenemos nosotros, como futuros profesionales del deporte, puede o no que caiga un deportista de élite en nuestras manos y la salud física y mental de esa persona dependerá de aquellos que le rodean. Nunca hay que olvidar que debajo de una medalla hay una persona de carne y hueso y por encima de cualquier trofeo está su salud y su vida. Hacer que el camino hacia la meta sea el adecuado depende en buena parte de nosotros, "el mérito lo tiene el que gana el Premio Nobel, pero alguíen hubo en algún momento que le tuvo que enseñar las vocales".

Anònim ha dit...

La vigorexia se define como “transtorno mental no estrictamente alimentario, pero que sí comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y una distorsión del esquema corporal”

En estos casos, se cree que el cuerpo esta gordo y existe una obsesión por el ejercicio físico y la alimentación. Sin duda el aspecto más importante, es que se trata de una alteración psicológica y como tal, requiere la intervención de profesionales para atajar la enfermedad. El tratamiento debe enfocarse a modificar la conducta y la perspectiva que tienen sobre su propio cuerpo. Además, en estas personas, el entorno más cercano tiene una función vital para conseguir su recuperación, brindando su apoyo en todo momento y consiguiendo disminuir esa ansiedad por la práctica deportiva, logrando que se interesen por otras actividades más saludables y menos agresivas para su cuerpo.

Para detectar personas con vigorexia, existen unos signos que ayudan a diagnosticarla: mirarse continuamente al espejo y no sentirse bien, hacer deporte de manera exagerada para aumentar el tono muscular, compararse con otras personas, pesarse varias veces al día, sentirse fracasado, sustituir las actividades diarias por el gimnasio y seguir dietas bajas en grasas, ricas en hidratos y proteínas.

Creo que es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, sin excluir a nadie y para evitarlo es muy importante la información, la educación, la personalidad de cada uno, la autonomía personal y no dejarse influenciar por otros agentes externos que lo único que buscarán será sacar provecho.

Rafa Pastor Ribera

Unknown ha dit...

Pienso que si que se puede comparar, y existe una similitud entre la obsesión de conseguir una apariencia corpulenta con el entrenamiento y la obsesión de entrenar para conseguir una medalla olímpica, ya que en primer lugar la obsesión surge o nace a partir de una misma forma de vida, que es la practica frecuente y diaria de actividad física, y acaba siendo una deformación de los objetivos y valores de la practica de actividad física o deportiva.
En particular, quería hacer un matiz sobre esta comparación que se nos plantea, y es un pequeño matiz o como se verá enseguida, un gran matiz. Una diferencia fundamental que desde hace tiempo he percibido y sobretodo una vez que empecé a trabajar en un gimnasio de monitor fitness, es que no es lo mismo hacer o practicar un deporte, y entrenar para mejorar en ese deporte, que hacer actividad física en el gimnasio para estar mejor físicamente o para conseguir una apariencia corpulenta como se ha mencionado anteriormente. Es aquí donde pienso que surge la primera discordancia, el primer factor que induce a devaluar los valores y beneficios de la actividad física y el deporte, y es el hecho de confundir y mezclar lo que significa estos dos términos. Cuando estoy trabajando en el gimnasio, me molesta mucho escuchar a gente, a usuarios, que me dicen: - Me voy a entrenar un poco - ; como si estuvieran practicando un deporte, y la verdad es que me molesta mucho por que por un lado están confundiendo el termino “entrenar” cn hacer deporte, y por otro lado y peor todavía, estar desvirtuando los valores del entrenamiento deportivo, de los valores del deporte, los cuales están muy por encima de lo que simplemente es hace pesas y ponerse fuertes.
Por esta razón pienso que en primer lugar debemos llamar a las cosas por su nombre, para no mezclar cosas y desvirtuar el deporte, y en segundo lugar, los que hemos estudiado esta carrera, debemos de saber dar ejemplo, utilizando los términos adecuados en cada momento, de igual forma que por ejemplo la gente llama a la clase de educación física “gimnasia” y los que nos sentimos profesionales de esta ciencia, nos molesta en cierta forma, e intentamos corregir estas confusiones.

Santiago Mompó Laborda

pedro querol urquizu ha dit...

Desde mi punto de vista, pienso que todos los culturistas padecen bigorexia o la han padecido, en un menor o mayor grado. Destacar que la mayoría de gente que practican culturismo ha sido porque su trastorno obsesivo por muscularse, les ha llevado a conseguir un cuerpo fuera de lo normal, hecho que ha provocado que se planteen el competir en campeonatos de culturismo.

Muchos bigorexicos, se dedican al culturismo por el mero hecho de que se sientan satisfechos con su cuerpos, al recibir una medalla o un trofeo. Para ellos sería como la fase de una terapia psicológica.

Creo que si que se puede comparar, ya que ambos persiguen el mismo objetivo, ganar una medalla. Aunque el proceso no sea el mismo. Los culturistas ponen más en peligro su salud física y psicológica, y las niñas de gimnasia rítmica ponen en peligro su vida social y niñez. En cuanto a las horas de dedicación y entrenamiento, no se cual de los dos realizará más, lo que si creo es que en ambos crea obsesión por el entrenamiento y la alimentación.

PEDRO QUEROL URQUIZU

Anònim ha dit...

Como para mis compañeros, para mi también existe una relación entre la obsesión de entrenar de un vigoréxico que la de una gimnasta de rítmica. Para ambos, sus metas están por encima de su salud, entrenan por encima del límite, y si los vigoréxicos se toman detas y hormonas para aumentar su masa muscular, las gimnastas las toman para no crecer, ya que la excesiva altura les hace perder equilibrio y luego potencia.

Además en el entrenamiento de las gimnastas, se hacen salvajadas para aumentar la flexibilidad, como sentarse sobre las rodilla para hiperextenderlas, o como hacen en el CAR, que llega un especialista, y te aumenta la amplitud articular a base de fuerza y rotura de algunas fibras, que no llegan a lesión grave, pero que luego les pasan factura.


Jesús Ramon-Llin Mas

Anònim ha dit...

yo considero que los culturistas no tienen porque padecer esta enfermedad. Pues creo que un culturista no intenta aumentar su musculatura simplemente por el hecho de verse cada dia más fuerte y si no aumenta su musculatura se ve "enclenque" yo por ejemplo tengo un amigo que hace culturismo y él es consciente del volumen corporal que tiene y cuando compite y pierde, no piensa que és que está muy debil, piensa que había otro que estaba más fuerte que el y le parece muy bien, es más, el intenta comer de forma equilibrada . Lo que vengo a decir es que él no está obsesionado y yo a esto no lo consideraría una enfermedad. Qu sea una excepción o no, no lo sé. pero yo considero que un culturista no tiene porque padecer esta enfermedad.

Por otra parte, tampoco considero que esto de la vigorexia sea equiparable a lo de las gimnastas. Pues a estas son los entrenadores los que les exigen muchísimo o el centro en el que estén. y los que padecen vigorexia, no necesita a nadie que esté encima de ellos, ellos mismos se exigen el máximo y se obsesionan.