"Mis padres lloraron al leer mi libro"
MARINA TORREGROSA20 MINUTOS
Con la mirada ilusionada, la ex gimnasta de rítmica, Tania Lamarca (Vitoria, 1980), presenta Lágrimas por una medalla (Temas de Hoy), un libro escrito con la periodista Cristina Gallo, diez años después de su retirada: "He esperado a poder contarlo sin que me duela".Tania narra su historia, la de una niña de 14 años que lucha por triunfar en el deporte que le apasiona. Habla de las dietas (equilibradas pero estrictas: "En las gimnasia hay menos anorexia de lo que se piensa"); el férreo entrenamiento; el control de peso diario ("al salir prometí que no me pesaría más"); la competitividad entre compañeras (aunque entre ellas hizo grandes amigas); el abandono de su vida personal; la impersonalidad en el trato, en muchas ocasiones...
Vivimos en una burbuja. Cuando se pincha, caes en un mundo en el que no sabes cómo movertePero todo valía la pena por su sueño. Lo que Tania (excluida con 17 años por pesar 43,7 kg, en vez de los 41 que le exigían) no comprende es la indefensión en que quedan los deportistas cuando dejan la elite: "Vivimos en una burbuja. Cuando se pincha, caes en un mundo en el que no sabes cómo moverte. Eché de menos que me dijeran cómo dirigir mi vida".
Tania afirma que su lucha fue "más fuerte por volver a mi vida real que por la medalla".Tras leer el libro, en el que Tania ha volcado gran parte de sus diarios, así como las cartas que le enviaba su aita, sus padres lloraron. Ellos, su principal apoyo junto a su sorprendente madurez, "no sabían ni la mitad de las cosas". Fuerte y luchadora, Lamarca no se arrepiente. De hecho, cuando le da "el bajón", mira su medalla de oro y se siente "satisfecha, me anima".En las páginas se entrevé una relación de amor/odio entre la gimnasta y su deporte, pero ella asegura que "hay más amor, porque la gimnasia me ha dado mucho y las cosas malas, en general, no han venido de ella".Leer Lágrimas por una medalla nos hará reflexionar sobre lo que hay tras las medallas. Lágrimas de emoción y trabajo que, al retirarse, pueden convertirse en otras de desesperación.
De niña de oro a los Pirineos
Muchos recordarán a esa niña que en los JJOO de Atlanta 96 rompió a llorar cuando le colgaron la medalla de oro. Era Tania Lamarca, y su imagen dio la vuelta al mundo. Cuando tuvo que dejar la gimnasia, algo más de un año después, por exceso de peso, lo pasó muy mal. Con 18 años tuvo que estudiar con niños de 14, no sabía hacia dónde dirigirse... Ahora vive con su marido en el Pirineo aragonés, relajada, trabajando como técnico deportivo.
Vivimos en una burbuja. Cuando se pincha, caes en un mundo en el que no sabes cómo movertePero todo valía la pena por su sueño. Lo que Tania (excluida con 17 años por pesar 43,7 kg, en vez de los 41 que le exigían) no comprende es la indefensión en que quedan los deportistas cuando dejan la elite: "Vivimos en una burbuja. Cuando se pincha, caes en un mundo en el que no sabes cómo moverte. Eché de menos que me dijeran cómo dirigir mi vida".
Tania afirma que su lucha fue "más fuerte por volver a mi vida real que por la medalla".Tras leer el libro, en el que Tania ha volcado gran parte de sus diarios, así como las cartas que le enviaba su aita, sus padres lloraron. Ellos, su principal apoyo junto a su sorprendente madurez, "no sabían ni la mitad de las cosas". Fuerte y luchadora, Lamarca no se arrepiente. De hecho, cuando le da "el bajón", mira su medalla de oro y se siente "satisfecha, me anima".En las páginas se entrevé una relación de amor/odio entre la gimnasta y su deporte, pero ella asegura que "hay más amor, porque la gimnasia me ha dado mucho y las cosas malas, en general, no han venido de ella".Leer Lágrimas por una medalla nos hará reflexionar sobre lo que hay tras las medallas. Lágrimas de emoción y trabajo que, al retirarse, pueden convertirse en otras de desesperación.
De niña de oro a los Pirineos
Muchos recordarán a esa niña que en los JJOO de Atlanta 96 rompió a llorar cuando le colgaron la medalla de oro. Era Tania Lamarca, y su imagen dio la vuelta al mundo. Cuando tuvo que dejar la gimnasia, algo más de un año después, por exceso de peso, lo pasó muy mal. Con 18 años tuvo que estudiar con niños de 14, no sabía hacia dónde dirigirse... Ahora vive con su marido en el Pirineo aragonés, relajada, trabajando como técnico deportivo.
Este libro nos muestra una situación de la vertiente del deporte como competitividad, de como una persona deja de disfrutar de aquello que ha hecho toda su vida. Tal vez vidas como la de Tania habrán miles, porque consideramos que no se debe de repetir más y porque la persona debe de disfrutar haciendo lo que hace, recomendamos este libro a toda persona implicada en el deporte y sobre todo en el de competición, para que este no se convierta en una práctica nociva.
Nos gustaría conocer vuestra opinión sobre este libro y principalmente a quien le recomendaríais su lectura y por qué?.

25 comentaris:
Me parece un testimonio sobrecogedor, no solo por lo duro de la experiencia de que fuera expulsada o de la incapacidad para volver al mundo real, sino por el hecho de que no guarda rencor a todo aquello que le aisló de esta realidad. Es duro pensar que aquello que tanto amas te ha privado de vivir en un marco de libertad para lo que merece un niño.
Y es aquí donde se plantea una disyuntiva que esta inmersa en el mundo del deporte, me refiero a que se tiende pensar que cuando tratamos con deportistas sean de la edad que sea estamos tratando con deportistas profesionales, le exigimos y los tratamos como tales como personas que trabajan y son responsables. No obstante en algunos deportes se alcanza la profesionalidad a una tierna edad y no se puede olvidar que son niños y eso es algo que se esta olvidando y puede ser traumático para un niño.
En mi experiencia personal he podido observar en el gimnasio donde trabajaba, un equipo de gimnasia rítmica que era continuamente vapuleado por las críticas y los improperios de la entrenadora. Las niñas en muchas ocasiones salían llorando de los entrenamientos. Es por ello que se debería evitar llegar a estos niveles.
Propondría leer este libro a los niños que se encuentran en estas situaciones, para que no olviden que son niños, que deben de disfrutar de una educación para el futuro (porque el deporte no te garantiza el sustento eterno) y de ser niños. También se lo propondría a todos estos entrenadores que se creen militares, y que creen que están tratando con adultos y pueden hacer de sus deportistas lo que quieran.
Por último me gustaría proponers visitar un artículo que he encontrado por internet, que da un ejemplo claro del deporte mal entendido, siendo el niño el protagonista del mismo, además de padres y entrenadores de estos niños, que no deberían entrar en el mundo del deporte. La página es la siguiente:
http://educarc.blogcindario.com/2007/08/01603-ninos-deportistas-precoces-un-negocio-desde-la-infancia.html
Agustín Montero Silvestre
Me gustaría relacionar esta entrada del blog con la práctica número 6 de la asignatura en la que se trató un polémico tema: La mejora de la imagen corporal a través de la actividad física. Dentro de esta práctica, se decidió que las personas se obsesionan con la imagen personal y con la práctica de actividad física para conseguir mejorar la misma. A partir de esta afirmación se planteo una serie de cuestiones de capital importancia ¿Existe también obsesión por la práctica deportiva en los deportistas de élite?¿Esta obsesión puede referirse a la imagen corporal?¿Es una obsesión pasajera o por el contrario perdura a la largo del tiempo?
Después de leer el texto proporcionado por los administradores del blog, se puede observar como existe una gran obsesión de los deportistas de élite por la práctica deportiva. Para Lamarca es más importante haber ganado una medalla olímpica que haberse sentido desubicada socialmente, insatisfecha y traicionada de algún modo por la misma práctica deportiva. Lamarca tuvo que dejar el deporte de alto rendimiento debido a que a los 18 años pesaba 2.7 kilos más de lo que debía (me pregunto quien establece estos pesos). Por tanto, aquí se deja de manifiesto que, aunque la misma autora intente evadirlo al decir que “en la gimnasia hay menos anorexia de la que se piensa”, existe una gran presión sobre los deportistas concretamente sobre la apariencia física de estos por parte de los diferentes agentes que participan en el deporte de élite.
Cómo se puede amar algo que te roba unos preciosos años de tu vida, te exige dedicación completa olvidando todos los demás aspectos de tu vida, y además después, te desecha porque ya no le eres útil. La única forma de entenderlo, es que la obsesión por el deporte y por el triunfo de este tipo de personas perdura en el tiempo. Estoy seguro que si a Lamarca le dieran la opción de volver a elegir si llevar una vida “normal” o ser oro olímpico hubiera vuelto a elegir ser campeona.
El gran problema de todo esto, es que además de afectar a los deportistas de alto rendimiento, esta obsesión esta calando en sectores sociales que practican deporte por otros motivos. Las personas realizan ejercicio físico de forma desmesurada para mejorar su imagen corporal, y esto en muchas ocasiones les lleva a padecer obsesiones, que pueden llegar a manifestarse en forma de trastornos de la percepción de la imagen personal como la anorexia y la vigorexia. Por tanto, pese a que aquí tan solo estoy expresando mi opinión y preocupación por los problemas psicosociales que la practica deportiva obsesiva puede provocar en las personas además de los problemas físicos ya conocidos por todos, es un tema que exige reflexión por parte de los profesionales de las Ciencias de la Actividad Física y el Deporte para poder encontrar una solución al problema planteado.
Xavi García Massó
Después de haber leído esta especie de introducción al libro, primero debería leerlo antes de poder aconsejárselo a alguien, ya que difiere mucho el que me parezca interesante lo leído en estas líneas y la temática de la que trata y otro caso que pueda decir que es un buen libro entre los que puedan versar sobre lo mismo.
Pero dejando de lado mi negativa a “mojarme” sobre la recomendación del mismo, y centrándome en varios aspectos susceptibles de comentario de lo leído, diré que el mundo de la alta competición es muy complicado, y no se puede ni posicionarse en su contra ni en su favor, depende mucho de las circunstancias y lugares donde ocurren las mismas, y también el deporte en concreto.
No se puede globalizar en cuanto opinión, pero lo que si es cierto es que desde que algunos ven el deporte simplemente como un negocio o una potenciación de su patria (entre otros aspectos), los límites de lo incorrecto se sobrepasan y ahí es cuando aparecen los problemas. Todo el mundo quiere los máximos resultados a costa de lo que haga falta y esto es peligroso, sobretodo si los que se hacen cargo del entrenamiento están de acuerdo con esta premisa y la aceptan como normal y justificada.
Otro tema es ya el de la vía de salida de los deportistas de alto nivel, después de la finalización de su carrera deportiva personal, tema que ya se trato en clase, y del que se desprende que es bueno que el estado les ayude a conseguir puestos de trabajo en la administración, pero esto es peligroso, porque en ocasiones se les dan cargos de demasiada responsabilidad a gente, que puede haber sido el mejor en su disciplina pero lo cual no quiere decir que sea bueno en cargos deportivos importantes (ya que para ello existen profesionales más cualificados).
Frank García Pérez
L'esport d'alt rendiment requereix una gran dedicació, sacrifici diari i en la majoria d'ocasions deixar de costat moltes coses. Però, que açò comence a l'edat de 14 anys és on veig el principal problema, ja que es té encara gran part de la joventut per gaudir d'altres aspectes que aporta la vida.
Tot i que en aquest esport l'especialització és molt prematura, pense que s'hauria de modificar el plantejament de la "gimnasia rítmica", per que es porta a les esportistes a uns extrems fisiològics poc saludables, que poden marcar per a la resta de la vida a una persona, per això em planteje:
- Es precis que s'obtinga el rendiment tan pronte?
- Per què no canviar el plantejament d'aquest esport?
- Que pasa en la vida esportiva d'una gimnasta de 25 anys? Ja no pot rendir a bon nivell? (a diferència de la majoria de modalitats esportives).
L'evolució de l'esport i la societat (rendiment, resultats, ser el millor...) ha dut a que l'esport d'alt rendiment alcance límits sobrehumans.
Recomanaria el llibre? no ho se, haria i m'agradaria llegir-lo abans.
Jordi Pascual Sales.
Respecto a este breve resumen del libro que habla sobre la ex-gimnasta Tania Lamarca, me gustaría realizar una serie de reflexiones sobre diversos pensamientos que me han venido a la mente durante la lectura del mismo.
En primer lugar, quiero mostrar mi opinión sobre cómo vivir la vida, que puede ser tan respetable como la de las personas que deciden pasarse unas ocho horas entrenando diariamente. Considero que en esta vida hay mil formas de ser feliz pero, dudo mucho que al nivel de estar entrenando unas ocho horas diarias se siga produciendo esa felicidad, aunque yo personalmente ni me molestaré en probarlo.
Pienso que todos tenemos una vida, y simplemente por este hecho debemos ser libres al cien por cien para ser felices haciendo lo que pensemos en cada momento dentro del respeto y cumplimiento de la Constitución. Considero que si uno quiere ser el mejor deportista de alto rendimiento de algún deporte, debe dedicarse una gran cantidad de horas diarias debido a la gran exigencia de resultados actual, pero llegará un día en el que, una vez conseguido dicho objetivo… ¿Qué pasará? ¿Se habrá alcanzado la felicidad eterna? ¿O quizás se de cuenta de que tanto trabajo no haya tenido el fruto que se esperaba? ¿Echará de menos no haberse comido un par de pizzas en un día?…
Este libro puede ser un buen material de trabajo a la hora de mostrar a los futuros deportistas, los diferentes estados anímicos por los que se puede pasar durante la vida de un deportista que empieza desde joven y se dedica única y exclusivamente a esto.
Tanto padres como docentes, debemos mostrar a los futuros deportistas las ventajas e inconvenientes que tiene la práctica deportiva de alto rendimiento. En el caso de que uno de mis hijos decidiera tomar esta opción después de haberle explicado todo lo que puede suceder, claramente lo apoyaría al máximo, a pesar de no estar de acuerdo en muchas de las cosas que se perdería, pero siendo conscientes de que todas las personas tienen el derecho a acertar o errar por su cuenta.
El testimonio de Tania es verdaderamente emocionante y educativo, puesto que se puede ver reflejado que detrás de un campeón de cualquier deporte hay persona con corazón, con los mismos sentimientos que los demás, y que fácilmente puede ser igual de fuerte o débil que cualquiera de los demás. Es recomendable que se publiquen libros de este tipo, puesto que es una forma de abrir los ojos a tantos padres y madres que lo único que quieren es que sus hijos triunfen sea cual sea el precio del mismo.
Vicente Bertó Costa
Por lo que he leído en este fragmento o introducción al libro, yo recomendaría leerlo sobre todo a las entrenadoras/es, jueces y demás monitores y responsables de la gimnasia, así como a padres-madres de las niñas que pretenden que sus hijas dediquen su futuro (o más bien su presente, ya que la duración en este deporte es de unos pocos años) para que se dieran cuenta de la vida que pueden "sufrir" estas niñas.
Yo creo que este deporte es un caso extremo pero si que observo una relación entre la gimnasia y el resto de deportes ya que para mi, el deporte de alta competición es inadecuado o dicho de otra manera no es compatible con la salud.
José Luis Bravo Atienza
La verdad que escuchar testimonios como los de Tania, te hacen ver la situación tan obsesiva que viven muchas personas, no sólo en alto rendimiento sino a nivel de calle, donde muchos renuncian a su propia vida por conseguir unos objetivos o metas, utilizando para ello cualquier medio, ya sea legal o no. Ese afán por ser el más, el mejor lleva a evadirse de la realidad, alejarse de los seres queridos, refugiarse en uno mismo, aislarse del mundo esperando alcanzar algo con lo que sentirse realizado. Pero que es lo que ocurre, que muchas veces no hay límite, no se sabe donde está el techo y esto desemboca en enfermedades tipo la anorexia, vigorexia, depresiones, etc.
Por eso este tipo de libros son muy recomendables para niños y jóvenes, para que tomen conciencia de la situación que puede generar la obsesión por una cosa, es bueno tener unas metas y sueños que cumplir, pero todo tiene unos límites y hay que razonar. También recomendaría este libro a los entrenadores que ven a sus chavales como productos, de los cuales sacar provecho y colgarse las medallas, para hacerles entender lo mal que pueden llegar a pasarlo esos deportistas jóvenes que solo quieren imitar a sus ídolos. Y también hacer un llamamiento a los padres, auténticos educadores, para que se den cuenta a través de estos libros, del posible sufrimiento de sus hijos y que se preocupen de ellos, compartiendo su vida, dando consejo para que sepan elegir el camino correcto en el que ser completamente felices.
Rafa Pastor Ribera
Me impacta y a la vez me emociona este artículo. Recuerdo haber visto esta olimpiada en el 96, en el sofá de mi casa, y casi llorar cuando el equipo español de gimnasia rítmica por primera vez eran “campeonas olímpicas”.
Soy gimnasta desde los 7 años, en mi caso de gimnasia artística, y he vivido todas esas peleas con la báscula y el evitar comer muchas veces poniendo en peligro mi salud. Pero dentro de mí pensaba “yo daría lo que fuera por llegar ahí”.
Es lógico pensar que una gimnasta debe estar delgada, ya que la gimnasia rítmica es pura estética y más, si como Tania Lamarca, eres componente del equipo español, donde se busca que todas las gimnastas sean “fotocopias” tanto en altura como en peso, ya que eso ayudará a ver un conjunto más igualado, y en el deporte de élite, todo cuenta, el mismo peinado, el mismo mallot y en este caso, el mismo peso.
Pero están olvidando que la salud es lo primero, y que las personas tenemos características individuales, nos pesan más los huesos, el músculo, etc…
Esta visto que el deporte de élite está por encima del valor ético, es decir, el entrenador, el médico, e incluso la propia gimnasta prefiere estar desnutrida y en malas condiciones de salud a dejar de estar “en lo más alto”, y esto lo vemos continuamente en el doping, ya que todos los deportistas saben que acarrea consecuencias para la salud y aún así lo hacen.
Cuando eres pequeña y, como en mi caso, vives el deporte como lo más importante, lo que te diga tu entrenador es lo más importante, y si ello conlleva pesar 4kg menos, los pierdes, aunque ello te lleve a un problema de salud. Pero no debemos olvidar que la salud es lo más importante, y cuando ésta peligra, por mucho que nos duela, debe ser la mayor prioridad, ya que una vez termina nuestra carrera como deportistas, nuestro cuerpo lo nota, y viviremos con las consecuencias para siempre.
Mi experiencia como gimnasta me ha dado muchísimas cosas buenas, sobre todo me ha hecho madurar como persona, pero, hay que saber cuando parar. Con 20 años me operaron de una hernia discal, cuando fui al médico, nadie podía creerse como alguien de esta edad podía tener este problema.
Pues bueno, esto es el deporte de élite, luchar toda la vida por un sueño, un sueño al que no todas llegan, o bien por lesiones, por el peso, presión psicológica, etc. Sin embargo, hay que aprender a ser consecuente y saber que antes que cualquier medalla, esta nuestra salud, ya que es la que nos acompañará el resto de nuestra vida.
Finalmente, agradeceros la idea de colgar este artículo, que me ha recordado muchas cosas. Respondiendo a la pregunta final, recomendaría la lectura de este libro a todos los deportistas de élite, aquellos que luchan día a día por un sueño, pero sin tener en cuenta las consecuencias de ello y sin pensaren su futuro.
Lara García Valor.
Este es un claro ejemplo de lo que la profesión del deporte como deportista de élite nos puede aportar. Es decir, para un deportista de élite lo más importante es ganar o conseguir el objetivo que se haya marcado, ya que si no se consigue será una temporada nefasta y por tanto un año tirado a la basura. Desde mi punto de vista es curioso que esta persona recuerde con recelo pero a la misma vez con agrado los recuerdos del sufrimiento que se suponieron el ganar dicha medalla. Esta gimnasta ganó la máxima medalla posible y para ella representa el escalón más grande que se puede aspirar, pero cuando la apartaron también pensava que esa medalla lo era todo? Cuando estaba en clase con los alumnos de 14 años cuando tenia 18, esa medalla valia la pena estar pagando ese precio?.
Personalmente he vivido una situación parecida, a menor escala pero en el polo opuesto, es decir, estava jugando en un club de baloncesto de élite, Pamesa Valencia y cuando suspendí 5 asignaturas en 3º de eso mis padres me explicaron que no se puede vivir toda la vida del baloncesto, es decir que me decian que muy pocas personas podian vivir de sus frutos como deportistas, ya que la consecuencia era dejarme los estudios y jugar al baloncesto ya en plan enserio. Mi reacción, recuerdo que fué romper a llorar, porque no entendia que mis padres me dijeran que no jugara al baloncesto, ya que para mi era lo primero, pero luego entendí que mi formación estaba por encima de todo y cad dia que hablo con algun compañero que todavia no tienen ni en graduado les doy gracias a mis padres por hacerme entender que el deporte debe ser un hobby, aunque sea una prefoseión como el deporte de élite.
Pienso que se le da demasiada importancia al deporte de élite ya que no podemos excluirlo todo, hasta la infancia de una persona por el meno hecho de que “ a lo mejor” sea un buen deportista e un futuro.
La historia real que relata este libro es muy triste y refleja las conductas excluyentes por parte de los seleccionadores que se pueden llegar a producir en el deporte competición y las consecuencias que producen sobre la nueva vida de los deportistas
No le puedes exigir a una adolescente de 17 años que pese 41kg, dicho así parece una barbarie, pero es que lo es. El tema del peso puede acarrear enfermedades muy serias como sería la anorexia.
Esta deportista, una vez acaba su magnífica carrera deportiva como gimnasta ganando una medalla de oro en los juegos olímpicos, llega al mundo real, y no es nadie. Para ella empieza una nueva vida llena de obstáculos que deberá superar con la ayuda de su familia. Esta situación no se habría producido sino se hubiera dedicado al deporte de alto rendimiento.
El haber sido gimnasta profesional le puede abrir puertas a la hora de buscar trabajo, pero toda la parte de su vida que ha “perdido” por un deporte ¿merece realmente la pena? Desde mi punto de vista pienso que no.
Como reflexión y consideración, pienso que las modalidades de gimnasia, ya sea artística o rítmica deberían de empezarse a practicar a partir de los 18 años, cuando ya una persona es totalmente consciente de lo que hace, respetando así, las etapas de la niñez y de la adolescencia.
Finalmente destacar que le recomendaría su lectura a todos los deportistas de elite menores de 18 años, a sus entrenadores y a los promotores y patrocinadores de estos deportes.
PEDRO QUEROL URQUIZU
Esto que le ocurrió a Tania Lamarca, es una realidad queramos o no. Ocurre a diario en los centros de alto rendimiento, donde solo importan los resultados conseguidos. Y me parece sorprendente que tras conseguir el oro en los J.J.O.O. de Atlanta 96 fuese expulsada por pesar 43’7 kg en vez de 41 kg.
Este articulo me gustaría relacionarlo con el expuesto en el blog de Damián Plata y Miguel Ángel Molina donde se cuenta el caso de Maria que estuvo concentrada durante el año previo a la olimpiada de Atlanta 96 y supongo que tendría de compañera a Tania Lamarca (medalla de oro en los J.J.O.O. de Atlanta 96). Leyendo estos dos artículos, podemos destacar la gran disciplina a la que estaban sometidas ambas gimnastas, y la angustia con que vivían esa situación, ya que, no iban a la escuela, seguían una dieta estricta, en el caso de Maria tenia que esconder su noviazgo, el abandono de sus vidas personales, etc.
Esta es la situación que se vive en los centros de alto rendimiento, donde solo se tienen en cuenta los resultados y éxitos deportivos de las personas, sin tener en cuenta su vida personal. En algunos casos se puede ver afectada la salud de las personas tanto a nivel físico, mental o psicológico. Se producen muchos abandonos debido a esta gran presión que se ejerce sobre los deportistas y muchos de ellos abandonan porque prefieren una vida normal pero adecuada a su edad. Y habría que preguntarse si vale la pena llevar a los niños a estos centros de alto rendimiento, después de todo lo comentado.
GUILLERMO RODRIGO ROCH
Hola a todos.
Mi comentario sera breve, ya que no puedo responder a la pregunta de que a quien le recomendaria el libro, porque no me lo he leido.
Si que puedo opinar sobre este testimonio, decir que me parece que ella no esta en contra del deporte de competición ya que le agradece mucho y demas.
Bajo mi punto de vista a parte de que todo deporte de competicion es malo para la salud, lo que todo deportista deberia saber es que riesgos va a tener, es decir, los pros y las contras del deporte de competicion. Porque en realidad cualquier persona que se dedique ha hacer cualquier cosa, y con cualquier cosa me refiero a cualquier trabajo tiene beneficios y perjuicios, tanto a nivel de salud fisica como mental. Con lo que yo no diferencio entre un trabajo y un deportista de elite, ya que considero que es su trabajo.
Un saludo.
Joaquín Planelles
En primer lugar me gustaría dar mi reconocimiento al esfuerzo personal realizado por una gimnasta que consiguió ser medallista de oro en unas Olimpiadas, creo que tiene muchísimo mérito , porque por todos es sabido las penurias que tienen que pasar estas deportistas para llegar a conseguir sus metas, teniendo en cuenta que la gimnasia es un deporte minoritario, que no es un deporte de masas como pueda ser el fútbol, por ello el mérito se dúplica, así que te remito desde aqui mi enhorabuena.
Ahora bien, yo creo que la tesitura y el problema que se intenta aboradr es bastante diferente y muy distinto, es el problema de una deportista que deja de amar, de soñar por su deporte para vivir una auténtica pesadilla. Hay que tener en cuenta que éstas personas,niñas, son prácticamente profesionales cuando tienen 14 años, siguiendo como ella dice dietas estrictas,ferrea disciplina y muchísimo esfuerzo y trabajo por conseguir un sueño, un sueño que al fin y al cabo se le vuelve en su contra, por ello creo que todo el mundo del deporte, del cual formamos parte nos deberíamos preguntar hasta que punto es bueno para una niña de 14 años el someterse a una exigencia tan dura,realmente si vale la pena cargarse la infancia y la adolescencia de una niña con un tremendo trabajo físico y todo ello en la clandestinidad porque como bien dice el artículo los padres no sabían ni la mitad de las cosas. Mi opinión es que es bastante triste que una una persona pase de niña a mujer con tan sólo 14 años.
Raúl Moreno Menéndez
el deporte de alto rendimiento tiene unas exigencias que deberian de prohibir para los menores. en el caso de esta chica, observamos como esta dedica toda su infancia a cumplir un sueño, y tras haber conseguido el oro, le excluyen 1 año mas tarde por sobrepasar en 2 kilos el peso "apropiado".
todo esto en mi opinion es una averración no solo contra la vida y derechos de los menores sino tambien contra el propio deporte en si, ya que el rendimiento de una gimnasta no puede esar definido por 2 kilos de peso.
no entiendo como las grandes federaciones deportivas pueden permitir que la carrera deportiva de una niña se acabe con tan solo 17 años. los padres y entrenadores han de ser coscientes en esas edades que estamos tratando con niños y no con adultos, es necesario cambiar la normativa deportiva de estos deportes por el bien del deporte en si y sobre todo por el bien de los deportistas.
Manuel Berenguer Doblas
A este tema se le debería de tener más en cuenta ya que los casos que se producen son cada vez más numerosos y nosotros como futuros licenciados en educación física, y algunos como futuros trabajadores en el alto rendimiento, no podemos permitir que ocurran estos casos. Yo el libro no me lo he leído pero he visto algunas noticias sobre estos casos.
El problema que ocurre que hay deportistas de élite que no tienen estudios, que lo han dejado todo por ese deporte y el cual es su forma y ritmo de vida. Estos deportistas en mi opinión no piensan en su futuro ya que trabajan en lo que les gusta y además ganan dinero. El problema ocurre cuando se tienen que desvincular de ese deporte ya sea por la retirada e incluso porque no les quieren para trabajar en otros puestos relacionados con ese deporte, entonces se produce un estado de ansiedad y una depresión ya que se ven solos y sin saber qué hacer con su vida. Por lo tanto se ven sin salida, ven que no saben qué hacer, ven que por un deporte por el que habían dado todo ahora su vida no tiene sentido, otra de las cosas que puede que pase es que no pueden seguir con el nivel de vida que llevaban y no tienen el mismo reconocimiento que tenían cuando habían ganado cualquier campeonato.
Como ejemplos de gente que ha tenido problemas están Juanele, jugador de futbol que ha militado en 1ª división de futbol en equipos como el Sporting de Gijón, Tenerife y Zaragoza, e incluso fue seleccionado por Javier Clemente para jugar el Mundial de 1994 en Estados Unidos y que el 29-04-2008 fue ingresado por ingesta masiva de medicamentos.
Otro ejemplo es el de Jesús Rollán que en paz descanse, portero de la selección española de waterpolo durante 1989-2002 y que lo había ganado todo, El declive de Rollán comenzó al retirarse, tras los Juegos Olímpicos de Atenas. Desde entonces, y a pesar de colaborar con la Federación de Natación, se había separado de su mujer, tenía problemas para ver a su hija y había entrado en una espiral de autodestrucción.
Otro ejemplo es el de Julen Goikoetxea el cual era un ciclista.
Por último decir que yo lo que recomendaría es que se puedan compaginar el deporte competitivo con los estudios, para poder terminar estos y que el deportista de elite no esté desprotegido en un futuro ante la sociedad. Otras soluciones son las de realizar un plan específico para proporcionarles alternativas después de la alta competición y reincorporar al deportista al mercado laboral tras la finalización de su vida deportiva. Recomendaría la lectura de este libro y de algunas noticias de este tipo a niños y padres para saber lo importante que son los estudios y para que tengan en cuenta los problemas que pueden ocurrir ya que la vida del deportista de alto nivel es muy corta.
Recomiendo leer el artículo que he encontrado en internet de la siguiente página el cual trata sobre la depresión y el suicidio en el deporte: http://www.itxaspe.com/BlogsDeportes/MaterialDeportivo/articulo-de-wwwsenkirolcom-sobre-la-depresion-y-el-suicidio-en-el-deporte
Otro documento que recomiendo es un estudio sobre los estados depresivos en el deporte. En el cual se comparan deportistas de alto rendimiento con universitarios que no eren deportistas. http://www.msc.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL68/68_2_317.pdf
Comentario realizado por Juan Carlos Escribano Martínez
Explicaré mi opinión de forma breve. He realizado gimnasia rítmica toda mi vida y he sido consciente de las aberraciones que se hacen en este deporte, al igual que en muchos otros, cuando hablamos de alto rendimiento. Lo que pasó con esta gimnasta es un ejemplo más de lo que ocurre en la actualidad en rítmica y en cualquier deporte. El ámbito del alto rendimiento es un continuo de exigencias psíquicas y físicas al deportista que en muchos casos les llevan a límites que les sobrepasan. Esto es perjudicial en atletas de unos 25 años, pero si lo trasladamos a los 14 años, esto aún se agrava más, pues su identidad personal aún no está definida y les podemos influenciar por donde queramos. Es para mí el gran problema de este deporte, porque es en estas edades cuando das el salto, no como en baloncesto o fútbol que se acerca más a la mayoría de edad. Respondiendo a Jordi Pascual le diré que la edad para competir sí que la podríamos alargar, ahí vemos el ejemplo de Almudena Cid, con sus 27 años ahí está preparándose las Olimpiadas al más alto nivel. El problema está en que la mayoría de gimnastas están tan explotadas de jóvenes que por las lesiones y presión que tienen no llegan a los 22 o 23 años en competición. Esto es muy triste porque tampoco existe ninguna regulación que lo impida. Lo mismo pasa con la artística. Hace poco vi un documental en el que se mostraban centros de concentración en China donde los niños y niñas de 4 y 5 añitos son sometidos a duros entrenamientos para crear futuras "estrellas" olímpicas. Y lo mejor de todo es que sus padres están super orgullosos de que sus niños estén allí encerrados (la mayor parte del día llorando). En fin... mucha injusticia hay por el mundo.
Es estremecedor el testimonio de esta chica y más cuando sabemos que no solo ella ha sufrido esa experiencia, si no que continuamente y casi todos los deportistas de élite están sufriendo experiencias parecidas.
Tania Lamarca narra su historia en un libro, pero Jesús Rollán, ex portero de la selección española de waterpolo, pordesgracia, no puede contar su historia porque no tubo la suficiente fuerza como para superar la salida de la burbuja a la que hace referencia la gimnasta.
Es entonces cuando debemos plantearnos muchas cuestiones, como las que surgieron en clase durante la sexta práctica en la que hablamos de las obsesión de las personas con obtener el cuerpo perfecto y las enfermedades que conlleva, tanto a nivel psicológico como físico. Fue entonces cuando se planteó el tema de las medallas, valía la pena todo el esfuerzo que realizan los deportistas por una medalla? Una medalla se puede llevar la vida de una persona?
Si analizamos los testimonios de muchos deportistas de alto rendimiento, nos damos cuenta que su vida es un sendero lleno de espinas que han de cruzar para llegar a una meta muchísimas veces inalcanzable. Y durante el camino, se pinchan con las espinas, se hacen heridas, sangran, sufren y a veces hay quien les cure por el camino pero otras tantas se tienen que curar solos, y las personas por naturaleza son fuertes, pero no tanto.
Y lo peor no es lo que sufren para llegar ahí, sino lo que les espera después. Si tuviesen todos asegurados un lecho de pétalos de rosas al atravesar el duro camino, pues a lo mejor tendría un poco de sentido todo el sufrimiento pasado. Pero las ayudas son mínimas en comparación con lo que se necesita, y la sociedad presiona para que sus deportistas sean campeones pero luego les ponen la zancadilla si fracasan y les ayudan bastante poco a integrarse en una vida que se les ha escapado, que se han quedado por vivir.
Es un dilema bastante importante, recuerdo como saltamos todos a la yugular del profesor cuando dijo para crear debate que una medalla era una chorrada. Sigo pensando que una chorrada no es, pero si creo que la vida de una persona no tiene precio, y menos el de una medalla.
Cristina Peiró Guijarro
Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que la gimnasta ha tenido que esperar 10 años para contar toda esta estremecedora experiencia porque ha sido el tiempo que ha necesitado para poder superarlo. 10 años!!
Está claro por tanto que todo lo que ha vivido, pese a que ver la medalla le alegra, no puede ser muy positivo si ha tardado 10 años en poder sobreponerse y contarlo sin que le duela.
Por desgracia, el alto rendimiento es un mundo en el que sirves o no sirves, y la dedicación al deporte y el sacrificio que supone en muchos casos no se encuentra recompensado. Todo esto se acentúa más aún cuando hablamos de la gimnasia. No me considero experto en este deporte, pero el control y la disciplina que ejercen sobre niñas que se encuentran en plena adolescencia, sí se que muchos beneficios no puede aportar. Como bien ha comentado algún compañero, el problema en este caso se agrava aquí, en el momento que la plenitud deportiva deja de alcanzarse en edades en las que la persona ya está formada o casi formada y se alcanza cuando está en construcción. La influencia que se puede llegar a tener sobre estas personas es tan grande que puede llegar incluso a marcar de por vida.
También es de destacar un apunte en el cual se habla de lo difícil que es llegar a estar en la elite y lo fácil que es quedarse en el camino después de haber arriesgado tanto. Y claro, aquí se nos plantea otro problema, si la influencia ejercida es tal, mientras todo siga un buen curso los problemas serán menores, pero en el caso que “seas expulsada del equipo”, habría que ver cómo influye todo lo apostado en el regreso a la vida “normal”. Porque tal y como dice Tania, en el momento en que se vio fuera, fue cuando se dio cuenta de todo lo que había dejado atrás por la gimnasia y todo lo que se había perdido. Por tanto queda claro que arriesgar el proceso de desarrollo de la persona en el momento clave no es lo más adecuado para la correcta evolución de uno mismo. Por este motivo me planteo al igual que los demás compañeros si el delimitar la edad o alguna solución similar, serviría para evitar casos como el de Tania.
Juan Cruz Pérez
No he leído el libro, pero esta chica llora con razón los sacrificios que tuvo que hacer para ganar una medalla de oro, y como al acabar su carrera deportiva no veía salidas. Lo que yo me pregunto es , cuando sus compañeras de deporte, que hicieron tantos sacrificios como ella, y encima no ganaron ninguna medalla, qué frustración les debe quedar,¿no?.
Por desgracia en el deporte de alto rendimiento, consiguen el éxito muy pocos y con mucho sacrificio, y luego cuando termina la carrera deportiva de aquellos que se sacrificaron y no llegaron, cómo seguir...
Este artículo me ha recordado al de un compañero que fue campeón de España de tenis y luego no ha llegado a nada, Didac Perez, ha publicado que no sabe que hacer con su vida.
También me ha recordado al caso de fallecido waterpolista Jesús Royán, que no supo seguir con su vida al terminar una carrera deportiva exitosa.
Jesús Ramon-Llin Mas
Este tema también aparece en el libro de Devís (2000) actividad física y salud, y me paree un tema que debemos tener en cuenta y o ignorar como futuros licenciados de educación física. Ya no simplemente por lo que ocurre con esta chica sino por reflexionar sobre a donde queremos llegar con el deporte. Y es que el deporte de alta competición, llega a tales niveles de exigencia que es normal que se deje de disfrutar con el deporte, y yo creo que nunca deberíamos llegar a este punto. El problema son todos los intereses que puedan haber detrás de ese deporte o de esas competiciones para hacer lo que haga falta por tal de conseguir el objetivo, ganar a toda costa.
De todo el texto que hemos podido leer, lo que más me ha impresionado ha sido cuando tania dice "Eché de menos que me dijeran cómo dirigir mi vida" pues con esto, está diciendo primero que estaba inmerso en un mu7ndo aislado de la realidad, un mundo en el que siempre estabn encima de ella y le decián todo lo que tenia que hacer, lo que podía y lo que no podía, llegando a crear en ella una dependencia impresionante. Cuando seta chica sale de ese mundo aislado de la realidad, no tiene autonomía ninguna, no sabe donde ir, ni que hacer y esto es muy preocupante pues en este caso el deporte te está quitando gran parte de tu vida, uando yo opino que lo que debe hacer es aportarte.
Me ha interesado muchísimo este artículo puesto que yo he sido seguidora (y aun lo soy) de la gimnasia rítmica y sobre todo de las campeonas de Atlanta 96, ya que por esos años mi completa dedicación era para este deporte.
He leído muchos artículos, entrevistas y noticias de estas gimnastas y de otras, donde dan a la gimnasia una visión de sacrificio inmenso. Me gustaría hacer un comentario sobre la siguiente frase en el último párrafo del artículo de esta entrada: “Tal vez vidas como la de Tania habrán miles, porque consideramos que no se debe de repetir más y porque la persona debe de disfrutar haciendo lo que hace”. No veo adecuado la expresión o no tengo claro lo que quiere decir con que no debe repetirse más. Tania Lamarca nunca dijo q no disfrutaba haciendo gimnasia, y esta claro que para llegar lejos hay que trabajar mucho y de ahí viene el sacrificio y el sufrimiento (Una frase que me gusta mucho y tiene un poco de relación: “ Por más que uno quiere algo, más difícil se pone”).Es cierto que en la gimnasia el peso restringe mucho en la competición de élite, y es una aspecto más (sin cierta explicación lógica) que suma más sufrimiento.
Otra pregunta en lo que no estoy de acuerdo cuando dice “ […] persona implicada en el deporte y sobre todo en el de competición, para que este no se convierta en una práctica nociva: ¿porqué es una práctica nociva el deporte de competición? ¿Porque se entrenan muchas horas al día, porque apartan sus estudios, porque siguen una dieta…?
El hecho de dejar el “mundo” en el que has estado mucho tiempo, y has dado tanto de ti, es difícil, pero es una etapa en la que es “obligatorio” pasar. La gimnasia rítmica es un deporte en el que las gimnastas se retiran pronto y por la condición de flexibilidad que se debe para practicarlo no permite seguir en competición porque decrece con la edad a diferencia de otros deportes.
Con respecto a las preguntas que se sugieren: no voy a especificar para quien puede ser recomendado este libro, porque creo que sus lectores serían aquellos que se identificasen con Tania Lamarca, los que han vivido o viven el deporte de competición de élite y sobre todo de la gimnasia rítmica. Quizá el interés de sus lectores viene por aquellos que les apasiona el deporte, y aunque no hayan vivido la élite, han competido durante largo tiempo en su deporte. Seria interesante leer el libro por conocer cómo cambia la vida de un deportista cuando deja de serlo, sus emociones y sus pensamientos, quizá muchos sería como estar en su piel.
Lydia Jiménez
La verdad que uno se para a pensar si vale la pena tanto esfuerzo desde tan joven. Que a los 17 años te impidan seguir en la competición que tanto sufrimiento te ha ocasionado por 2 kg, es muy fuerte.
Pero creo que la autora hace una reflexión a la que deberían ponerle solución, me refiero a que el deportista de élite vive en una burbuja y cuando deja ese deporte no sabe que hacer. Ha habido varios caso como el del portero de la seleccíón de Waterpolo que se derrumban cuando dejan de tener la vida de deportista de élite.
Una de las soluciones a este problema sería que les dieran un cargo dentro de la federación pero personalmente no creo que sea la mejor porque hay muchos deportistas de élite y acabarían por acabarse los puestos de trabajo para ellos y creo que sería como regalarles un jornal.
A mi la solución que más me gusta es que cuando un niño se convierte en deportista de élite, como le pasó a Tania, que no dejen de lado los estudios. Dice que a los 18 estudiaba con niños de 14, y es debido a que cuando un niño está en la cresta, piensa que va a vivir toda la vida del deporte, y puede ser que sea cierto, pero la formación académica tiene que estar presente siempre. El deporte puede ser tu primera opción, pero siempre hay que tener un plan B por si todo falla, por si te echan del equipo nacional por pesar 2 kg de más, por si te lesionas y no puedes seguir compitiendo al mismo nivel.
La última opción que ahora mismo se me ocurre es que se arregle la jubilación para el deportista. No estoy muy informado en este tema pero si la jubilación a un español de a pie es a los 65 años, si la vida de un deportista acaba a los 25 debería cobrar jubilación desde entonces. Esta medida es más irreal pero podría ser una idea.
Raúl González Torres
Autoras: Tania Lamarca y Cristina Gallo
Atlanta 1996: en el centro del pabellón olímpico la gimnasta más menuda del combinado español coronaba el pódium; sus lágrimas
conmovieron a todo el país. Era Tania Lamarca, una vitoriana de
dieciséis años que, después de incontables sacrificios, sentía al fin el ardiente tacto del oro sobre su pecho. Lágrimas por una medalla
recoge el testimonio sincero y tierno de esta deportista: su soledad en Madrid lejos del ambiente familiar; las estrictas dietas, los rígidos horarios, la rivalidad feroz dentro del propio equipo, los entresijos de la competición; las pequeñas batallas ganadas a fuerza de voluntad y espíritu deportivo. Pero, al mismo tiempo, es el testimonio de una mujer que, al dejar el deporte de élite se encontró un mundo hostil en el que sus preciados metales sólo servían para adornar vitrinas. Tania Lamarca nos abre de par en par su corazón para hacernos creer que, a pesar de los obstáculos, es posible conseguir que los sueños se cumplan.
http://www.librerialemus.com/index.php/LAGRIMAS-POR-UNA-MEDALLA/12+M5659a6e7460/0/
* Trascripción literal de la entrevista que les hizo a las autoras Miguel Pato, para Periodista Digital TV, el 9 de Abril de 2008:
Periodista Digital TV
Entrevistador: Miguel Pato
Fecha: 9 abril 2008
CRISTINA GALLO:
- Lo más importante, a lo mejor de este libro es que Tania se abre totalmente y permite que el lector viva la vida de un deportista de élite, viva los juegos de dentro y sepa lo q piensa en cada momento un deportista cuando entrena, cuando compite, cuando está en lo más alto del pódium, y después.
TANIA LAMARCA:
- Lo que cuesta la medalla y luego lo que realmente vale. Yo la tengo en mi casa, me produce satisfacción verla, creo que he hecho un trabajo y estoy orgullosa de lo que he conseguido, pero es en lo que se queda, en un metal.
MIGUEL Pato:
- Supongo que de pequeñita para usted esto era como un juego,no? Con casi 5 años era un juego no?
TANIA L:
- Era un juego. Empecé con 5 añitos en el colegio, y bueno, entrenando una horita a la semana, y como una actividad más, extraescolar, y bueno, y la verdad es que hasta bastante edad, hasta los 14 y casi casi, es cuando me fui al equipo nacional, siempre ha sido como un juego, siempre ha sido una manera de divertirme.
MIGUEL P:
- Nunca dejó de ser un juego?
TANIA:
- No
CRISTINA G:
- ¿Pero por qué después no seguimos acordándonos de ellos?,¿ porqué no seguimos ya, cuando han acabado, y nos han hecho felices a nosotros viéndoles, hacer y ganar esa medalla y subir al pódium, y a veces se nos olvida lo que ha sido de ellos?
TANIA:
- Cuando llegas a lo más alto todo el mundo se siente identificado con esa medalla, y todo el mundo la siente como suya, “hemos ganado el oro en gimnasia”, “nos hemos llevado el oro en no sé qué deporte”. Entonces, todo el mundo lo apoya cuando estás arriba. El problema es que hay un abandono cuando tienes que volver a tu vida real y ver que ya no estás en el deporte, sino que tienes que encauzar tu vida, y ahí es cuando la gente desaparece.
MIGUEL P:
- Hay campeonatos del mundo, campeonatos de Europa, campeonatos nacionales,… pero ¿qué tienen unos juegos olímpicos?
TANIA:
- Pues unos juegos es diferente a todo porque de repente te ves (yo anteriormente había estado en un europeo y en 2 mundiales, y solo estás en la gimnasia); cuando vas a unos juegos, te ves con el resto de deportistas. Y entonces te sientes uno más. Ya realmente dices “ es q estoy en unos juegos y aquí compito con los que yo veía x la tele, con todos los deportistas q yo admiro, los tengo aquí compitiendo en el mismo estadio q yo, entonces, es totalmente otra dimensión.
MIGUEL P:
- ¿O sea, que se mantiene ese espíritu griego no, todavía, en los juegos olímpicos?
TANIA:
- Si, se mantiene, se mantiene.
MIGUEL P:
- Lo que nos preguntamos muchas veces, es por qué, cuando vemos x televisión, o vamos al estadio, los españoles, como quizá cualquier ciudad o cualquier país, pues corean, sacan pancartas, gritan, lloran,…y luego nos olvidamos. Cree que tenemos poca memoria, sobre el esfuerzo q ustedes han hecho para llegar allí? E insisto, me parece algo que, ustedes no levantan la bandera con un nombre, que levantan una bandera con la insignia del país, en el fondo somos todos. No sé si se siente un poco,… que tenemos poca memoria los españoles?
TANIA:
- Si, muy poca, muy poca, porque solo nos acordamos del deportista cuando sale por la tele, y cuando ganan. Porque a demás yo siempre digo que si en los JJOO hubiéramos tenido un fallo, una caída, cualquier cosita que nos hubiera llevado al 4º puesto, eeeh, toda esa gente que nos valoró por nuestro esfuerzo no nos habría hecho nada, y el esfuerzo habría sido el mismo.
MIGUEL P:
- Hay una carta en la que a usted le comunican que al año siguiente después de los JJOO, que por razones de peso, que no puede usted continuar en el equipo, y “gracias, hasta luego”.
TANIA:
- Si, es un poquito lo q pasa con el deportista, que cuando realmente vale para ganar medallas, y nos se está sirviendo, porque nos está ganando medallas y está en lo más alto, todo el mundo se preocupa de arroparle y que le vayan bien las cosas. En el momento que eso empieza a flaquear, o que en un momento dado ya no le sirve, es cuando se ocupan de que ese deportista ya no esté, y ponen a otro.
MIGUEL P:
- Entonces a usted ¿qué le dieron, una palmadita en la espalda y le dieron las gracias?
TANIA:
- Bueno, en mi caso no me dieron ni las gracias.
MIGUEL P:
- Menos mal que había ganado usted una medalla de oro
TANIA:
- Menos mal…
FUENTE DEL VIDEO:
http://www.youtube.com/watch?v=0XAXOSfyngI
Parece que abre su corazón del todo a los letores, para que seamos capaces de entender la fustración de un final de carrera deportiva de élite.
No obstante, personalmente, considero que el mundo es así. Nadie se acuerda del albañil después de finaliar con éxito un eddificio, ni se acuerdan del guardia de tráfico después de que no haya habido ningún accidente...
La vida tiene cambios, y la inteligencia consiste en saber adaptarse a ellos.
Posiblemente sean uno de los testimonios que más demuestra el increíble sacrificio psíquico y físico al que están expuestas éstas gimnastas, y que no se ve recompensado tras concluir su vida deportiva.
En realidad, los medios de comunicación adornan un EXPECTÁCULO DEPORTIVO con frases bellas: esfuerzo, lucha, sacrificio, espíritu de superación…como si fuesen las claves que te llevasen indudablemente a LA VICTORIA.
Pero entorno a la vida de los deportistas, hay un contexto que les rodea mucho más duro, mucho más sacrificado, que se “sustenta de un hilo muy fino” que no vemos los espectadores.
Los deportistas LO DAN TODO pero a veces una lesión, un problema personal, el aumento de peso como es el caso de esta gimnasta, etc. Les puede llevar al FIN DE SU CARRERA Y POR TANTO AL OLVIDO.
Entonces tan sólo quedará un deportista que en un momento de su vida fue RECONOCIDO Y ADMIRADO.
Esto, no debería ser así. Debería recompensarse más el esfuerzo de estos deportistas que trabajan y se sacrifican igual a otros miles y miles de trabajadores; y sin embargo no son recompensados ni reconocidos como tal.
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